Cueva del Jarro
Caverna iluminada a 8m en los acantilados de Cerro Gordo, con paredes tapizadas de coral naranja Astroides y pared hasta 30m hacia Punta de la Mona.
Actualizado el mayo de 2026
La inmersión
Una corta navegación por los acantilados de Cerro Gordo termina sobre una grieta vertical amplia en la pared de roca. El descenso sigue esa grieta como referencia y la boca de la caverna aparece hacia los 8 metros. Dentro, la roca casi desaparece bajo un tapiz continuo de Astroides calycularis, y la linterna es lo que saca el naranja en cámara. La sala es luminosa y lo bastante amplia para mantener la posición sin entrar en penetración. Los congrios asoman desde las grietas, los centollos y galateas se mueven por las paredes texturizadas, los santiaguiños se esconden en la sombra y las concentraciones de nudibranquios premian un pase lento.
Al salir cambia el carácter de la inmersión. Fuera hay un paisaje de grandes piedras caídas que desciende hacia el sur. Siguiendo la pared a la izquierda se gana profundidad rápido, con coral candelabro y bancos de anthias hacia los 30 metros. Desde ahí la pared continúa hacia el este, ganando algo más de fondo en dirección a Punta de la Mona. La gestión del aire decide hasta dónde llegar. El cierre es con boya de señalización para que el barco te localice contra el acantilado.
¿Qué lo hace especial?
Tres detalles colocan a Cueva del Jarro por encima del resto del cabo. La densidad de Astroides en el interior es poco habitual: las descripciones de los centros y las fichas hablan de paredes completamente cubiertas, no de mosaicos. La geometría de la entrada también suma — una grieta vertical a 8m que se ensancha en una sala iluminada da un contraluz en la boca de la caverna que los puntos de pared vecinos no ofrecen. Y la trama arqueológica es específica de este tramo de costa, no un encuadre genérico de la zona: ánforas en el fondo y la coraza de bronce del siglo IV a.C. asociada a la zona sostienen la declaración patrimonial que nombra al punto explícitamente. Es además uno de los pocos perfiles de La Herradura que funcionan de verdad para Open Water solo en la caverna y permiten una continuación AOW hasta 30m en la misma inmersión.
Historia y origen
El nombre de la caverna viene de las ánforas registradas en el fondo cercano, compatibles con uno o varios pecios mediterráneos antiguos enterrados bajo la arena del Alborán. Las fuentes locales describen una coraza de bronce greco-púnica del siglo IV a.C. asociada a la zona y depositada en el museo arqueológico de Granada; la documentación académica al respecto es escasa y el dato se recoge tal y como lo cuentan los centros. En abril de 2008 la Junta de Andalucía declaró formalmente la zona — "Cerro Gordo y Punta de la Mona-Cueva del Jarro" — Bien de Interés Cultural con tipología de zona arqueológica. El efecto práctico hoy es claro: nada del fondo se toca, en línea con las normas de reserva que ya cubren todo el frente de Maro-Cerro Gordo.
Notas para fotógrafos
La caverna se trabaja desde dos enfoques. El gran angular es para el contraluz de la entrada: posiciónate fuera de la sala y deja que la luz cruce de fuera adentro, encuadrando el interior coralígeno contra la silueta de la grieta. La misma óptica cubre el tapiz continuo de Astroides en las paredes — sin luz artificial el coral queda oscuro contra el contraluz, así que un foco fuera de cámara o un buen flash es lo que saca el naranja. El macro pasa al suelo y a las texturas: centollos, galateas, santiaguiños y las concentraciones de nudibranquios devuelven el tiempo invertido con una luz de enfoque. El invierno es la ventana macro, con la diversidad de nudibranquios en su pico; en pleno verano la luz pasa más rato por la entrada y se gana margen para encuadres con contraluz.
Qué conviene saber antes de ir
Lleva linterna — la caverna es luminosa en la boca pero el fondo de la sala se oscurece, y el naranja del coral solo se lee con un haz directo. Lleva también boya de señalización: el oleaje contra el acantilado y el tráfico de barcos sobre el cabo hacen que la marca al ascender sea estándar, sobre todo si la ruta termina cerca de Punta de la Mona. El divemaster decide el lado de entrada y la dirección de la ruta en función de la corriente del día. Si tomas la continuación por la pared, fija una profundidad de regreso firme en el briefing, porque el talud de piedras hace muy fácil pasarse de fondo. No toques ni muevas nada en el fondo: la declaración de zona arqueológica tiene peso legal y, además, el permiso del paraje lo gestiona el centro, no el buceador individual.
Por qué bucear en Cueva del Jarro
Lo que hace especial este punto de buceo.
- 1Caverna iluminada a 8m
Una grieta vertical en el acantilado abre una caverna sin penetración accesible para Open Water
- 2Tapiz de Astroides
Las paredes interiores aparecen completamente cubiertas de coral naranja Astroides calycularis
- 3Zona arqueológica protegida
Bien de Interés Cultural desde 2008, con ánforas documentadas en el fondo
- 4Pared hasta 30m
Talud de bloques caídos con Dendrophyllia ramea que enlaza con la pared de Punta de la Mona
- 5Contraluces a la entrada
La luz que cruza la grieta crea un encuadre de gran angular único entre los puntos vecinos
Profundidad y perfil
Ubicación
36.7202°N, -3.7309°E
Condiciones
Dificultad y certificación
Fácil en la entrada de la caverna (8m, abertura amplia, luz natural). Moderada en el perfil estándar a 25m. Avanzada en la travesía completa hacia Punta de la Mona a 30m y más.
Regulaciones
Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo
Preguntas frecuentes
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¿Por qué se llama Cueva del Jarro?▾
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¿Es Cueva del Jarro un yacimiento arqueológico protegido?▾
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