
Alma Libre Dive Center
Centro de buceo en un club de playa al norte de Cozumel, con salidas a los arrecifes del sur del parque e identificación de peces y corales en la inmersión.
También conocido como: Big Horseshoe, Broken Reef, La Herradura, Little Horseshoe, Palancar Herradura
Un anfiteatro de coral en herradura en el arrecife Palancar de Cozumel, con la base de concreto de un Cristo colocado aquí en 1984 todavía en el fondo.
Actualizado en agosto de 2026
Las gorgonias te dicen dónde está la corriente. En las puntas expuestas de esta sección se plantan contra el agua y se las ve temblar, y ahí empieza el recorrido estándar, hacia los veinticuatro metros, primero lo hondo mientras te sobra aire. La pared a esa profundidad lleva grammas de gorro negro colgadas boca abajo bajo las cornisas, esponjas de cuerda naranjas saliendo hacia todos lados y algún pez mariposa de hocico largo nadando igual de invertido que ellas.
Lo que buceas no es una sola cara. Los cabezos, las agujas y los contrafuertes de coral se levantan en grupos apretados desde unos treinta metros hasta seis de la superficie, con canaletas y cañones entre ellos y toboganes de arena cayendo por debajo. Pasas por encima de una formación y bajas cinco o seis metros hasta la siguiente en vez de seguir un único filo, y el agua cambia con el terreno: casi quieta dentro de las ensenadas, y luego un empujón al doblar cada punta hacia la que viene detrás.
Entonces el arrecife se abre. Se acaban las cornisas y el coral deja una mancha ancha de arena en forma de U, que es la figura que da nombre a la sección y el terreno más tranquilo de la inmersión. Ahí viven los peces navaja. Los guías que conocen el sitio bajan el ritmo en este punto y trabajan el pasto de tortuga de los bordes, que es donde aparecen los nudibranquios y, de vez en cuando, algún caballito de mar.
De vuelta al coral, un pasadizo largo en forma de V suele estar lleno de pececillos plateados a resguardo del sol, y desemboca en un laberinto de cañones que trepa otra vez hacia la luz. La inmersión acaba ahí, entre seis y nueve metros sobre el borde del cuenco, con la parada de seguridad por encima y la mitad somera del sitio alrededor.
El nombre es una figura que se puede señalar. El arrecife se cierra aquí sobre sí mismo y forma un cuenco, un anfiteatro lo bastante ancho como para que su contorno se distinga desde la superficie en un día plano, y con la mancha de arena del centro de la inmersión por suelo. La forma es lo que da nombre a la sección, y se lee desde la lancha antes de que nadie entre en el agua.
Ocupa el segundo lugar desde el norte en Palancar, entre Jardines y Cuevas. Eso se sostiene. Dónde acaba una sección y empieza la siguiente, no, y en la isla nadie ha trazado una línea que los demás acepten. A los buceadores les anuncian un nombre al principio de la inmersión y les dan otro al final, y luego escriben en la bitácora el que recuerdan. Los cuatro nombres son puntos de suelta sobre un arrecife continuo, así que el que te toque lo deciden la boya que tome el capitán y lo lejos que te lleve la corriente antes de subir.
Hay un bloque de concreto sobre la arena con una placa de bronce atornillada en un costado, y en la placa aparecen dos buzos de casco a los lados de una figura de Cristo. Casi siempre está enterrado. Las tormentas y la corriente lo destapan, los buceadores lo encuentran, y el guía o sabe qué es o no ha oído hablar de ello.
Es un pedestal. En 1984 Ramón Bravo, el cinematógrafo submarino de Isla Mujeres, le planteó al gobernador de Quintana Roo la idea de un Cristo sumergido para Palancar, y el gobierno del estado le encargó la pieza al escultor Enrique Miralda Bulnes como regalo a Cozumel1. La escultura llegó por carretera desde la Ciudad de México con un brazo desprendido en el viaje, y se lo volvieron a poner en un taller de la isla. La base se coló en un molde armado sobre la cubierta de un barco de madera en el Puerto de Abrigo, se bajó al fondo de esta sección y encima se aseguró la estatua.
Cuándo se movió, y por qué, no está establecido, aunque el huracán Gilberto, que golpeó Cozumel en septiembre de 1988, es la razón que suele darse. Lo seguro es dónde acabó la estatua: en el agua frente al parque Chankanaab, más al norte por la misma costa, donde hoy la visitan buceadores y quienes hacen esnórquel. La base no viajó con ella. Quienes la han visto destapada hablan de un pez sargento defendiendo una puesta de huevos sobre el concreto y de un blenio instalado en la placa.
El nombre en español arrastra la misma historia. México declaró el parque nacional en 1996, y el decreto que lo hizo escribe esta sección como La Herradura2; el programa de manejo vigente la escribe igual. Ese es el nombre que usa el parque en sus avisos de descanso y el que imprime la prensa mexicana, así que quien siga una pista en español encontrará Palancar Herradura donde una en inglés dice Horseshoe.
Abril y mayo son los meses en que esta sección está cerrada. Aquí los arrecifes descansan de tres en tres para que el coral se recupere, y a este le toca el turno junto con Jardines y Dalila; en 2026 fue del 1 de abril al 31 de mayo3. La rotación se anuncia ciclo a ciclo y nunca con un año de antelación, de modo que un viaje de primavera montado alrededor de esta sección empieza por preguntarle al centro de buceo por tus fechas.
Hay otras dos preguntas que caben en la misma conversación. La primera es qué plan de profundidad hace la lancha, porque la cifra publicada para esta sección varía unos diez metros entre centros y esa diferencia es la que separa una inmersión dentro de un Advanced de otra que no lo está. La segunda es a qué hora sale: esta es una primera inmersión de la mañana, en una isla que pone los sitios hondos en el primer tanque, así que no es algo que se pida después de comer.
El tiempo cambia la sección que quieres. La lluvia fuerte de la noche llega a este extremo del arrecife antes que al sur, y quienes hacen viajes largos cuentan que esas mañanas se pasan a Ladrillos y Cuevas y encuentran allí mejor agua.
Lo demás lo pone el parque. Cada inmersión se hace con un guía autorizado, obligado a comprobarte la flotabilidad antes de entrar y a terminar la inmersión de quien no se sostenga4. Ni guantes ni cuchillo pueden entrar al agua en ninguna parte del parque, lo que quita la opción de agarrarse a algo, y agarrarse tampoco estaba permitido antes. Si quieres ver el pedestal, dilo en la lancha y no ya abajo. Es un objeto pequeño en un arrecife grande y la arena suele estar encima.
Lo que hace especial este punto de buceo.
La base de concreto de un Cristo colocado aquí en 1984, casi siempre tapada por la arena
El arrecife se cierra sobre sí mismo en un cuenco en forma de U que se distingue desde arriba
Cabezos y agujas de coral suben desde unos 30 m hasta 6 m de la superficie
Un pasadizo largo desemboca en un laberinto de cañones que sube a la meseta del arrecife
La deriva acaba sobre el borde del cuenco, entre 6 y 9 m, dentro de la misma inmersión
20.3266°N, 87.0327°W
Resumen
Moderado por la profundidad y por una corriente que cambia según avanzas. Nada de esto es técnico. Las ensenadas están casi quietas y cada punta te da un empujón, de modo que la destreza que pide es mantener una franja de profundidad mientras el agua acelera y frena por debajo de ti.
Consideraciones de seguridad
Qué puede salir mal aquí y cómo lo manejan los buceadores. Las condiciones cambian: sigue el briefing del centro el día de la inmersión.
Reserva una inmersión guiada en este sitio.

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Resort de playa en el sur de Cozumel: hotel, restaurante y tienda de buceo juntos, con salidas a Palancar y Santa Rosa y buceo nocturno en su propio arrecife.
Centro de buceo en el muelle de Casa del Mar, en la zona hotelera sur de Cozumel, donde el buceador elige los puntos y hay arrecife propio al final del muelle.

Operador afiliado a SSI junto al muelle de los ferris en Cozumel desde 1995, con instructores que los buceadores destacan por su guía paciente y segura.

Centro SSI Instructor Training Center en Cozumel, con siete especialidades de ecología marina junto al buceo en barco y los cursos.
Centro PADI 5 Star IDC Resort de Cozumel, dirigido por su propietaria, que guía cada inmersión con instructor, uno por seis, en dos barcos propios.

Instructor Training Center de SSI en Cozumel, fundado por dos mujeres, con espacio explícitamente LGBT+ y salidas a un instructor por cada cuatro buzos.

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Parque Nacional Arrecifes de Cozumel
Palancar queda en la zona de uso de baja intensidad del parque, donde la proporción es de ocho buzos por guía de día. Bucear en el parque se hace siempre con un guía autorizado, obligado a hacer un control de flotabilidad antes de una inmersión en arrecife y a sacar del agua a quien no la sostenga. El buceo deportivo tiene un tope de 45 m. Las lanchas usan boyas de amarre; fondear y pescar están prohibidos. Se mantiene metro y medio de separación del coral, y están prohibidos tocarlo, pararse encima, levantar sedimento, llevar guantes o cuchillo y alimentar, perseguir o mover a cualquier organismo, con mención expresa a los que están en sus refugios. Los complejos arrecifales descansan por rotación y cada ciclo se anuncia por separado. El derecho es federal y se paga por persona y por día dentro del parque. Lo cobra el centro de buceo, que entrega el brazalete.
Es el pedestal sobre el que estuvo un Cristo sumergido. Mide alrededor de metro y medio de lado y algo más de un metro de alto, y lleva atornillada en un costado una placa de bronce con dos buzos de casco a los lados de la figura. La estatua se colocó en 1984, años después se trasladó a las someras de Chankanaab y la base se quedó donde estaba. La arena la cubre casi siempre, así que ver algo depende de lo que hayan movido las últimas tormentas y corrientes. Los guías no coinciden: unos saben exactamente dónde buscarla y a otros nunca les han contado que está ahí, de modo que conviene mencionarlo al reservar y no ya en el agua.
Es la segunda sección desde el norte, con Jardines por encima y Cuevas por debajo. Esa parte es firme. Dónde termina un nombre y empieza el siguiente no lo es, y en la isla nadie ha trazado una línea que los demás acepten. Es normal que a un buceador le anuncien una sección al principio de la inmersión y le nombren otra al final. Lo que decide el nombre de tu bitácora es la boya que tomó el capitán y hasta dónde te llevó la corriente.
Entre 15 y 27 m cubre lo que planifican casi todas las lanchas, con el final somero sobre la meseta del arrecife, a entre 6 y 9 m. Los planes hondos llegan a 30 m, que es de donde arrancan las torres de coral, y la pared bajo ellas sigue cayendo mucho más abajo. Lo práctico es la horquilla: la cifra publicada para esta misma sección va de 90 pies en unos centros a 125 en otros, así que dos lanchas sobre el mismo arrecife la misma mañana están buceando perfiles distintos.
Sí, si el centro lo planifica así y lo dice antes de subir a la lancha. La mitad somera de este sitio forma parte de la misma inmersión y no de una salida aparte por la tarde: el recorrido estándar acaba entre 6 y 9 m sobre el borde del anfiteatro, y hay buceadores que han pasado inmersiones enteras ahí arriba entre las torres dejándose llevar. Lo que no funciona es tomar el plan normal y quedarse discretamente por encima del grupo. En una deriva el agua alta corre más deprisa, así que mantenerse somero te aparta de los demás sin acortarte la inmersión. Acuérdalo en el briefing.
En primavera. Se dejan descansar tres arrecifes a la vez para que el coral se recupere, y a esta sección le toca junto con Jardines y Dalila. En 2026 fue del 1 de abril al 31 de mayo3, y en junio los buceadores contaban que había reabierto en fecha. El calendario llega ciclo a ciclo y nunca como un año publicado, así que las fechas concretas las confirma el centro con el que reserves.
La lluvia fuerte de la noche se nota en el agua de este extremo del arrecife antes que en el sur. Quienes hacen viajes largos cuentan que esas mañanas se saltan esta sección y Jardines y encuentran limpios Ladrillos y Cuevas el mismo día. Viene de las dos semanas de un solo observador y no de ninguna medición, pero no cuesta nada aprovecharlo: si la noche anterior llovió, pedir las secciones del sur es una petición razonable.
No hay acuerdo. Los buceadores que vuelven a Cozumel año tras año se dividen. Alguno la nombra la primera cuando le preguntan por su sitio favorito de toda la isla; otro habitual, en la misma conversación, la dio por buena sin ponerla entre sus preferidas y se quedó con Jardines y Cuevas por el coral y el pescado. Lo que no se discute es para qué sirve esta sección. Se viene por la forma, por el cuenco y las torres y el paso que las atraviesa, y por el único pedazo de historia de la isla que hay tumbado en la arena. Si lo que buscas es una pared por la que volar, las secciones de al lado lo hacen mejor.
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