La construyeron para la Albyn Line en los astilleros J.L. Thompson & Sons de Sunderland, número de grada 599, y tocó el agua del río Wear el 9 de abril de 1940: 131 metros de acero nuevo, 4.898 toneladas de registro bruto, gestionada por Allan, Black & Co.2 Hizo tres viajes antes del último: a América, a Argentina a por grano y a las Antillas a por ron y azúcar.3
El 2 de junio de 1941 zarpó de Glasgow con un cargamento de guerra para Alejandría: camiones Bedford, motocicletas Norton y BSA, fusiles Lee-Enfield, ametralladoras Bren, repuestos de aviación, munición y dos locomotoras de vapor LMS Stanier 8F estibadas en cubierta. Con el Mediterráneo cerrado tomó la ruta larga, doblando el Cabo y subiendo por la costa oriental de África hasta Adén. Y allí esperó: una mina alemana había caído en el canal de Suez y nadie pasaba hasta encontrarla. Fondeó en el Safe Anchorage F, frente a Sha'ab Ali, y pasó semanas allí.3
La aviación alemana la encontró antes. Heinkel He 111 del II./KG 26, a la caza de un transporte de tropas señalado en la zona, atacaron de madrugada el 6 de octubre de 1941. Al menos una bomba entró en la bodega n.º 4, donde estaba la munición, y la explosión partió el barco en dos. Lanzó las locomotoras fuera del casco: sus calderas, de unas veinte toneladas cada una, acabaron a sesenta u ochenta metros sobre la arena, donde siguen. Se hundió en torno a media hora.3
Murieron nueve hombres: cinco artilleros de la Royal Navy y cuatro marinos mercantes, de una dotación de cuarenta y uno. El más joven, el marinero Archibald Giffin, tenía dieciocho años; casi tan joven era Rolfe, de diecisiete, de la tripulación mercante. Sus nombres están en los monumentos de Plymouth, Chatham y Tower Hill.43 El marinero Angus McLeay ya había saltado al agua cuando vio a un artillero inconsciente sobre cubierta; volvió a por él y recibió la Medalla de Jorge.5 El HMS Carlisle recogió a los supervivientes.3
Jacques Cousteau la dio a conocer en 1955, buceándola desde el Calypso y publicando el relato en National Geographic en febrero del año siguiente.6 Nunca había estado realmente perdida — la carta del Almirantazgo de 1948 da su posición con precisión — pero desapareció del mapa del buceo durante décadas, hasta que los centros del mar Rojo volvieron a programar salidas en los años noventa. Egipto la declaró punto de buceo oficial en 1992.3
Lo que ha ocurrido desde entonces es lo que el registro de los estudios documenta con más crudeza. La campana, la caja fuerte, los ojos de buey, el telégrafo, el reloj de a bordo y el volante de puntería de un cañón han desaparecido; el palo lo cortaron buzos militares a finales de los setenta; el campo de restos se ha duplicado hasta más de veintiuna hectáreas mientras los cabos de amarre de barcos de cuarenta toneladas para arriba trabajan sobre un casco que nunca se construyó para aguantarlos. En 2019 la cadena del ancla de babor cedió y dejó caer sobre el pecio un ancla de tres toneladas y media. Egipto se adhirió en 2017 a la convención de la UNESCO sobre patrimonio subacuático, pero solo protege restos de más de cien años, así que el Thistlegorm no tiene ninguna protección legal.3